Ayer estuve hablando con un amigo que es como un hermano para mi, y que en estos momentos de su vida no la esta pasando del todo bien. Y nos pusimos a pensar de que modo uno puede llegar a superar situaciones dificiles sin morir en el intento. Y se nos ocurrio una linda analogia.
El oceano. Inmenso. Plagado de criaturas en sus profundidades. Imposible de conocer en su totalidad. Sin embargo, uno puede nadar en su superficie. Incluso se puede sumergir hasta una determinada profundidad. Y ahi se encuentra uno. Nadando. En el medio del infinito mar. ¿Porque estoy ahi? No lo sé. Lo que sé es que no quiero ahogarme. Pero entonces, ¿que puedo hacer? Puedo nadar. Llegar a alguna orilla. Entonces nado, y mientras tanto puedo disfrutar de las olas que me acompañan. A veces vienen olas grandes, y se me dificulta el avance. A veces tengo que mirar atras para ver si no divise una costa por distraccion. Sin embargo, disfruto de este nado. Aunque tambien podria detestarlo, por el simple hecho de que no encuentro una orilla en donde tomarme un descanso. Pero no seria algo que me ayudara a llegar a alguna costa, sino mas bien lograria que en mi trayecto solo haya pena y enojo. Por lo tanto, lo disfruto. Cada tanto, me encuentro con un delfin, que imprime un poco de velocidad a mi nado y me acorta el trayecto. Cada tanto, me encuentro con un tiburon que hace que tenga miedo y deje de nadar por un rato. Pero de todas formas, sigo avanzando. Hasta que llego a la orilla y descanso unos momentos. Felicidad. Pero quiero conocer otras orillas. Asi que nuevamente, salgo a nadar. En uno de mis trayectos, me encuentro con una compañera que elige nadar conmigo y llegar a distintas costas a mi lado. Ahora si que no tengo miedo de seguir nadando. Orilla tras Orilla. Ola tras Ola. Dia tras Dia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
Hermosa analogía. Siempre encontraremos momentos de calma, de alegría, de terror, de "nada". Me pasó de no querer nadar más (de hecho todavía me agarran esos momentos) y no es por querer morir en sí... sino porque hay veces en que uno ya no cree poder hallar nada más en las costas (si alguna vez llega).
En esos días, trato de recordar que la vida no es el destino, sino el camino. Nadar por nadar es, a veces, lo que vale.
Creo importantes tus últimas palabras, que hablan de compañía. Acompañémosnos, pero que cada uno se esfuerce en su brazada.
Abrazo
Es tan lindo lo que escribiste mi amor.Ya te dije lo que pienso sobre el eterno desafio
por sobrevivir.
Sos tan perfecto amor mio,te amo tanto que las palabras no me alcanzan para expresarlo.
Estoy tan contenta de saber que tengo toda una vida por vivir junto a vos.
Te amo para siempre mi amor eterno.
Un besito
Publicar un comentario